sábado, 19 de diciembre de 2009
Con el ir y venir del viento terminé enredada en la telaraña de mis pensamientos que al escaparse de mi cabeza comenzaron como fuertes hilos a envolverse en mis brazos, en mis piernas, me quedé atada y sin poder moverme, el caos que ocasionaron en mis cabellos me hacía parecer una loca. Luego vinieron las imágenes que se posaron una a una frente a mis ojos, algunas eran agradables, pero otras me hacían querer cerrar los ojos, pero cerrarlos era igual que mantenerlos abiertos, rostros desconocidos desfilaron frente a mí, atardeceres que creí haber olvidado junto con el sentimiento que los acompañaba. Me vi y no pude evitar asustarme, que distinta parecía, que descuidada me tenía, que triste, que sola, que mía y aún cuando eso era lo que siempre había querido, me sentía herida…
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