viernes, 8 de enero de 2010

Desperté a media noche con el sonido de las gotas de lluvia sobre mi ventana, la melancolía se guardo en mi cuerpo e inundó mis sueños mostrándome no se qué rostros desconocidos, olvidados o quizás por olvidar, que con solo aparecer frente a mi sueño me llenaron de tranquilidad y no dudo que hasta hubiesen arrancado una sonrisa de mis labios dormidos, pero al despertar me quede extrañando esos rostros. Qué bien se duerme con la melancolía entre los brazos, pero que mal se siente despertar junto a ella.

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