miércoles, 21 de octubre de 2009

Puedo decir que el cielo es gris y los árboles llenos de polvo aún dan apariencia de su profundo verdor, que el pasto ausente a pedazos, se asoma altivo, por sobre la tierra húmeda que lo sostiene, que el sol se niega a ocultarse y las nubes a llover, que la noche aún distante parece que se nos viene encima.
Puedo decir también que el sonido de el vaivén de los coches no me ha dejado escuchar el sonido de los pájaros, que el concreto gris como el cielo nos encarcela y nos fingimos libres, que el viento huele a coche descompuesto y que la gente ajena a todo pasa rápidamente junto a si misma y no s detiene a verse el rostro. Y claro, las ilusiones y los pendientes giran con el viento sucio a pesar de nosotros.

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