Que rico es sentarme a mirarte y mirar tus cálidos ojos, descubrir de qué color amanecieron hoy; más oscuros que ayer me parece, solo mirarte y saber que entiendes que quiero decirte que te amo, y es que tu entiendes hasta lo que aun no digo. Que rico es mirarte a mi lado escuchando como entre cada “fue una buena clase”, o “me levante más temprano que lo de costumbre” hay un “estuve pensando en ti”, “te extrañé hoy”, “me siento feliz de estar contigo”. Que rico es saberme cursi por tu culpa y morirme de pena cada que tu lo notas y tu solo sonríes…
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